Festival que celebra la ciencia, junta a la ciudadanía y la academia: “debemos encontrar un lenguaje y un mensaje que seduzca”

Iniciativa tradicionalmente realizada cada octubre, que acerca la investigación científica e innovación a los habitantes del país, esta vez a través de distintos panoramas.

La agenda de lo que desde hace dos décadas se había instalado como la ‘Semana de la Ciencia de Explora’ y que este año pasó a ser el ‘Festival de la Ciencia’ vino cargada de diversas actividades impulsadas por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación y Explora de Conicyt y ejecutadas en universidades, museos, teatros y espacios públicos.

El festival se extiende por 10 días que contemplan actividades simultáneas en distintas ciudades del país, dirigidas a toda la ciudadanía. Ante esto, Christian Nicolai, decano de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Central, se refirió a lo fundamental de lograr este acercamiento especialmente con niños y jóvenes y comentó que los principales desafíos en ese sentido radican en “mostrarles la ciencia en lo cotidiano y de manera lúdica, sin inhibir su curiosidad natural. La ciencia ni es difícil ni es lejana, está ahí, en la sombra que los más pequeños persiguen o tratan de evitar saltando. Enseñarles que no hay preguntas malas ni tontas, sino que enseñarles a cómo responderlas”.

De igual manera, la autoridad académica abordó la importancia de instalar este tipo de espacios de manera permanente en el año, que lleguen a representar puntos de encuentro para la entretención cultural de las familias chilenas, tarea que reconoció como “responsabilidad de quiénes estamos de alguna manera en la ciencia y tecnología” además de los tomadores de decisiones. Asimismo, afirmó que “debemos encontrar un lenguaje y un mensaje que seduzca. Esto requiere trabajo y persistencia, y más trabajo y más persistencia; es un cambio cultural.”

Respecto a las oportunidades que el Festival de la Ciencia brinda al mundo de la academia, Nicolai aseguró “primero sumarse a un esfuerzo que el país requiere, incluso en los indicadores de competitividad, que pueden parecer muy lejanos, estamos muy retrasados en ciencia e innovación y en la enseñanza de pensamiento crítico. Y también, porque permite mostrar lo que se hace en la academia al ciudadano, a los jóvenes y a los niños, obligando a buscar lenguaje apropiado y la pertinencia de lo que se hace”.

“La clave está en entender como la ciencia puede mejorar nuestras vidas, que -niños y jóvenes-aprecien el valor que tiene, se entusiasmen y que aún sin ser científicos, vean como el pensamiento crítico nos permite ser mejores ciudadanos” finalizó Nicolai.

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