Preguntas complicadas: cómo manejarlas luego de una presentación

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Procura siempre prepararte para la ronda de preguntas, ya que ellas podrían ser la prueba de fuego para el éxito o fracaso de tu presentación.

Dar a conocer un proyecto o idea frente a un público o a futuros inversionistas, no termina con aplausos o al darle “escape” a tu presentación. Es allí cuando la demostración recién comienza, ya que tu audiencia será la que, mediante tus respuestas a las dudas que surjan, evalúe lo interesante, creativo o viable de lo que buscas lograr.

Ante ello es que no sólo debes contar con un exitoso Elevator Pitch. Además, debes prepararte para responder a las preguntas de tu audiencia, prestando especial atención a que surjan algunas imprevistas, las que podrían ser la prueba de fuego para el éxito o fracaso de tu presentación.

Primero que todo, al crear tu presentación, haz el intento de no guardar nada importante para la ronda de preguntas. Hay quienes creen que se debe dejar cierto material interesante para esta parte de la presentación. Sin embargo aquello puede perjudicar más que ayudar, ya que si nadie consulta por esa respuesta que tienes preparada, inconscientemente intentarás encajarla en cualquier otra idea y tu mensaje puede verse opacado por un exceso de información.

Por otro lado, ante alguna pregunta que consideres confusa, no hay pecado en pedir que te la repitan. Hacerlo incluso conllevará a que tu interlocutor la plantee mejor y, en sus ganas de obtener una respuesta, lo más probable es que logre sintetizarla para una mayor comprensión.

Lo mismo sucede en aquellas preguntas que, a veces, parecen interminables. Si no logras captar rápidamente el foco de ella, pídele a quien la hizo, que la resuma. Así tú y tu audiencia entenderán mejor el planteamiento.

Un error que jamás debes cometer es dar por hecho que conoces la pregunta que te harán. Jamás interrumpas a tu interlocutor. Él tiene las mismas ganas de expresarse y si deseas adelantarte por sobre esas ganas, no sólo podría generar algún conflicto en público, sino que además existe la posibilidad de que acabes contestando una pregunta equivocada.

Nunca niegues repetir la información. Hay quienes pueden realizar preguntas que ya contestaste en tu presentación. Sin embargo, puedes darle otra vuelta a lo que dijiste anteriormente, quizás agregando otro objeto de valor. Así darás más peso a tu respuesta y dejarás sin dudas a tu audiencia.

En el caso de cualquier pregunta que consideres hostil, nunca defiendas desde la misma posición. La mejor forma, es llevar una pregunta negativa a una respuesta positiva y, lo más importante, jamás atacar a nivel personal a tu interlocutor. Puedes atacar su idea y eso sólo lo lograrás teniendo seguridad y claridad absoluta de tu planteamiento.

Si no manejas información sobre alguna pregunta, puedes decirlo. Con la finalidad de mostrar interés en la consulta de tu interlocutor, puedes, incluso en público, dejarle dicho que, al finalizar la presentación, tomarás sus datos para entregarle posteriormente una respuesta. Otra forma de manejar una pregunta a la que no tienes respuesta, es pedir algún aporte a tu audiencia, quizás alguno de los presentes puede dar algún dato que te haga salir del paso.

Para finalizar, procura tomar en cuenta todas las preguntas que te realizaron. Aprende de ellas. De seguro te servirán para preparar una futura presentación y alimentar cada vez más tu experiencia frente a cualquier tipo de público.

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