CortaPET: una herramienta sustentable made in Chile

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¿Cuántas botellas plásticas pasan por tus manos cada semana? Probablemente te cueste dar una respuesta exacta, pero lo que sí está claro es que la gran mayoría de estas se fueron a la basura, iniciando un viaje poco ecológico por los paisajes y océanos del mundo.

Afortunadamente, ahora puedes tener en tu propia casa la solución a este sin sentido, gracias a CortaPET, una novedosa herramienta creada por chilenos que permite transformar este material en resistentes cintas multipropósito, capaces de aguantar hasta 40 kilos de peso, haciendo de la reutilización un arte entretenido y al alcance de cualquier persona.

“Todo empezó a principios de 2016 cuando decidimos irnos a vivir a Valdivia, cambio que implicaba la idea de dedicarnos a algo que nos hiciera sentido.  Desde hace tiempo estábamos interesados en el cortador de botellas PET y nos cautivó mucho la idea de desarrollar una versión propia en Chile”, comenta Pía Aravena, fundadora de esta empresa consciente, junto a sus amigos Quentin, Benjamín y Catterina, jóvenes que se autodefinen como artesanos, ex-científicos, artistas, ingenieros atípicos y, por supuesto, networkers.

De una botella grande se pueden conseguir hasta 33 metros de cinta, materia prima que se ha utilizado para crear colgantes de ropa, amarras, joyas, canastos, carteras, escobillones y muchos otros productos. En todos los casos, se trata de soluciones sustentables y que aportan a un cambio social positivo, leitmotiv de esta organización ecofriendly.

“Nos une el estar convencidos de que las cosas pueden hacerse de forma distinta, poniendo en primer lugar a las personas y el respeto por nuestro planeta. CortaPET es el fruto de esa convicción. Estamos comprometidos a generar un cambio profundo y consistente, haciendo una empresa PARA el mundo”, comenta nuestra entrevistada.

¿Cómo han evolucionado en el mercado?

“La creciente parte de la población preocupada por su impacto ambiental ha sido nuestro principal nicho, pero la evolución de CortaPET en el mercado nos ha mostrado que nuestro público es mucho más amplio. Por ejemplo, profesores que necesitan materiales sustentables para hacer trabajos en artes plásticas o tecnología, personas que usan cotidianamente cordeles y pita para embalaje, gente que quiere hacer regalos originales o empresas que necesitan hacer regalos corporativos con estilo. Lo bueno de esto es que todos estarán contribuyendo a un cambio en la manera de relacionarnos con nuestros desechos”.

¿Han recibido ayuda o algún reconocimiento por esta idea?

“Se nos han abierto varias puertas y hay muchas personas que nos están ayudando activamente. En un comienzo hicimos una campaña de financiamiento colectivo gracias a la que levantamos 3 millones de pesos, con eso pudimos comprar algunas máquinas y materiales para fabricar el primer lote. Desde entonces todo ha ido de viento en popa. Hemos participado en varias ferias con una excelente recepción, hemos tenido bastantes ventas y nuestras redes han crecido. El año pasado nos adjudicamos un fondo SAF social de CORFO para desarrollar el proyecto y hemos ganado uno que otro reconocimiento por la originalidad y la innovación en ferias”.

De todas cosas que se pueden crear con CortaPET, ¿cuáles han sido las que más te han llamado la atención?

“Si bien los objetos de arte y artesanía que se pueden lograr con la pita son fascinantes (desde canastas y bolsas hasta los diseños avanzados de moda de Kosuke Tsumura), sinceramente, a nosotros lo que nos maravilla, más es que el material que se obtiene con el cortaPET, es que sea un sustituto de cualquier cordel, cinta o amarra. ¡Qué nunca más haya que comprar pita nos parece genial!”

¿Qué te gustaría que ocurriera con el producto en el corto y largo plazo?

“Lo primero es que en la caja de herramientas de todos los hogares, junto al martillo o el alicate, haya un CortaPET. Tenemos la intención de figurar como referente del reciclaje lúdico en Sudamérica. También nos interesa expandir en Chile el área de CortaPET-Educa, para que en todas las escuelas se enseñen prácticas sustentables que sean significativas y útiles para los niños, con el fin de sembrar una semilla que dará frutos en el futuro. Una vez que las personas tengan una relación natural, cotidiana y divertida con la reutilización y el manejo de desechos, otra es la historia que vamos a contar”.

Si te interesa saber más sobre esta organización haz clic aquí

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